
Un juego en el que hay que averiguar el título del libro, en base al fragmento que ponga.








No había nada. Bizqueó, tratando de ver algo entre la niebla. Estaba segura de que no se lo había imaginado; el golpe había sido real.
«Mira por dónde vas, opaca», gruñó una voz en su mente.
Bipa ahogó un grito y sacudió la cabeza. Aquellas palabras no las había escuchado a través de sus oídos. ¿Se estaría volviendo loca?
«No seas grosero —dijo otra voz, más suave, más dulce—. No es una opaca, es una pálida, casi translúcida, ¿no lo ves?»
«Me ha parecido muy corpórea cuando ha chocado contra mí. Y mírala: hasta tiene definidos los contornos. No trates de suavizar mis palabras: es una opaca en toda regla.»
Era un comentario destinado a poner punto final a la conversación. La humedad en los ojos de Elisa se acentuó. Rocío bajó la cabeza y tragó saliva. Cecilia se detuvo en la acera, frente al semáforo en rojo, con la mirada dirigida al frente. El nudo de su garganta permanecía inmóvil. No se trataba de una cuestión de fortaleza, sino de integridad, de probarse pequeños detalles a sí misma. Elisa y Rocío jamás sabrían qué era aquello. Para suerte suya. Ellas incluso tenían padre.Ahora sí, os toca a vosotros... ¿sabriáis decirme a que título de libro, pertenece este fragmento? ¡Seguro que lo sabéis!
Padre.
Rocío le pasó un brazo por encima de los hombros.
Elisa la agarró de la mano.
Mejor que mil palabras.
Frunzo los labios con pena por su situación pero Liadan se ríe. Se adapta a todo y es muy tenaz. Sus allegados creen que Álastair vive en el extranjero y que mantienen una relación a distancia. Al fin y al cabo, nadie salvo nosotros sabe que vive aquí mismo, y ni siquiera nosotros lo vemos. Miro a Liadan mientras va a la cocina a hervir el agua del té.
Ella y Álastair tienen una afinidad increíble, y a Lia no le importan los inconvenientes. Los asume y los sobrelleva, como la mujer fuerte que es. Lo único que le duele es que no podamos ver a Álastair. Yo al menos puedo hablar con él, pero Keir ni siquiera puede oírle. Para Keir, Álastair es un fantasma completamente. Pero sabemos que nos quiere.
No había nada. Bizqueó, tratando de ver algo entre la niebla. Estaba segura de que no se lo había imaginado; el golpe había sido real.Ahora, ¿que pasa? Pues que tenéis que ir comentando algún libro al que creáis que pertenece este fragmento.. Muy fácil. ¡Hasta pronto!
«Mira por dónde vas, opaca», gruñó una voz en su mente.
Bipa ahogó un grito y sacudió la cabeza. Aquellas palabras no las había escuchado a través de sus oídos. ¿Se estaría volviendo loca?
«No seas grosero —dijo otra voz, más suave, más dulce—. No es una opaca, es una pálida, casi translúcida, ¿no lo ves?»
«Me ha parecido muy corpórea cuando ha chocado contra mí. Y mírala: hasta tiene definidos los contornos. No trates de suavizar mis palabras: es una opaca en toda regla.»
Lancé una mirada de odio por la ventanilla del coche mientras mamá hablaba con Sarah. Las dos se giraron y me miraron. Seguí observándolas con cara de pocos amigos. Mamá frunció el ceño, y Sarah me dedicó una sonrisa indecisa. Mamá se puso a hablar animadamente, gesticulando con los brazos. Sin duda le estaba contando todos los detalles escabrosos de cómo su única hija se las había apañado para que la expulsaran de un colegio tan bueno.
En realidad, no me habían expulsado. Solo iba a marcharme dos semanas antes de que terminara el tercer trimestre, para incorporarme después y empezar de nuevo. Pero la señorita Kelly, la directora, había dejado muy claro que ya no era bienvenida en Coot’s Hill.
Frunzo los labios con pena por su situación pero Liadan se ríe. Se adapta a todo y es muy tenaz. Sus allegados creen que Álastair vive en el extranjero y que mantienen una relación a distancia. Al fin y al cabo, nadie salvo nosotros sabe que vive aquí mismo, y ni siquiera nosotros lo vemos. Miro a Liadan mientras va a la cocina a hervir el agua del té.Ahora os toca a vosotros participar y adivinar a que título pertenece dicho fragmento expuesto :P ¡Suerte!
Ella y Álastair tienen una afinidad increíble, y a Lia no le importan los inconvenientes. Los asume y los sobrelleva, como la mujer fuerte que es. Lo único que le duele es que no podamos ver a Álastair. Yo al menos puedo hablar con él, pero Keir ni siquiera puede oírle. Para Keir, Álastair es un fantasma completamente. Pero sabemos que nos quiere.
Esperé hasta que la puerta se cerró tras ella antes de apartar a un lado las pocas cajas que contenían lo que quedaba de mis dieciséis años de vida hasta el momento, y me acerqué a la ventana. Me intrigaba ver qué era lo que había llamado la atención de mamá durante tanto rato. Observé el jardín. Un descuidado césped y montones de dientes de león cubrían el área del jardín, que era del tamaño de un sello de correos. Unas cuantas piedras rotas formaban un camino que lo atravesaba por el medio y, en alguna parte debajo de tantas malas hierbas, se adivinaba un pequeño patio cubierto de losas. Aparte de un solitario manzano, al fondo, no había nada a la vista, ni un arbusto ni un rosal.
Lancé una mirada de odio por la ventanilla del coche mientras mamá hablaba con Sarah. Las dos se giraron y me miraron. Seguí observándolas con cara de pocos amigos. Mamá frunció el ceño, y Sarah me dedicó una sonrisa indecisa. Mamá se puso a hablar animadamente, gesticulando con los brazos. Sin duda le estaba contando todos los detalles escabrosos de cómo su única hija se las había apañado para que la expulsaran de un colegio tan bueno.¿Y ahora qué? ¿Sabéis el libro al que pertenece este fragmento¿ ¡Corred, a adivinar! ^^
En realidad, no me habían expulsado. Solo iba a marcharme dos semanas antes de que terminara el tercer trimestre, para incorporarme después y empezar de nuevo. Pero la señorita Kelly, la directora, había dejado muy claro que ya no era bienvenida en Coot’s Hill.
No parece importarle nada tener por novia a una tonta de remate, por que se apoya en la mesa y me da un beso. ¡¡En público!! ¡¡En el café!! Igual que en las películas francesas. Todo el mundo nos mira. Claro que eso significa que después tendré que pirarme a los servicios para aplicarme un toque de emergencia de brillo de labios. Es un oficio muy duro ser la novia de un dios Sexy; es una cosa que alguna gente tal vez no sepa.
Salimos de Luigi’s y vamos a mi casa agarrados de la mano.
Gracias a Dios que Robbie es de mi altura. No tengo que arrastrar los pies en plan orangután como me tocaba hacer con Mark el Boca Grande. Creo que eso debe de significar que somos la pareja perfecta, porque tenemos los brazos igual de largos.
Esperé hasta que la puerta se cerró tras ella antes de apartar a un lado las pocas cajas que contenían lo que quedaba de mis dieciséis años de vida hasta el momento, y me acerqué a la ventana. Me intrigaba ver qué era lo que había llamado la atención de mamá durante tanto rato. Observé el jardín. Un descuidado césped y montones de dientes de león cubrían el área del jardín, que era del tamaño de un sello de correos. Unas cuantas piedras rotas formaban un camino que lo atravesaba por el medio y, en alguna parte debajo de tantas malas hierbas, se adivinaba un pequeño patio cubierto de losas. Aparte de un solitario manzano, al fondo, no había nada a la vista, ni un arbusto ni un rosal.Ahora es vuetro turno, ¿sabéis a que libro pertenece este fragmento que he puesto? ¡Corred y participad!
Hoy Alice quería que hiciera una playa del tipo que solía gustarle a él, una «playa Paul», con marea baja y la arena firme y húmeda, que cubriese desde la orilla y hubiera olas verdes inmensas, como soldados curtidos en mil batallas avanzando en formación. ¡Qué familiar le resultaba aquello de querer lo que él quería! Eso no había cambiado.
En una ocasión, Paul le dijo que la playa era como él porque cambiaba todos los días pero nunca llegaba a ninguna parte, y recordaba haber pensado después que una persona normal habría empezado diciendo que él era como la playa.
No parece importarle nada tener por novia a una tonta de remate, por que se apoya en la mesa y me da un beso. ¡¡En público!! ¡¡En el café!! Igual que en las películas francesas. Todo el mundo nos mira. Claro que eso significa que después tendré que pirarme a los servicios para aplicarme un toque de emergencia de brillo de labios. Es un oficio muy duro ser la novia de un dios Sexy; es una cosa que alguna gente tal vez no sepa.¿A que libro pertenece este fragmento? ¿Lo sabéis? Venga.. ¡participen!
Salimos de Luigi’s y vamos a mi casa agarrados de la mano.
Gracias a Dios que Robbie es de mi altura. No tengo que arrastrar los pies en plan orangután como me tocaba hacer con Mark el Boca Grande. Creo que eso debe de significar que somos la pareja perfecta, porque tenemos los brazos igual de largos.
Fuera, los jardineros terminaban de recortar los setos y colgaban farolillos en las ramas de los olivos. Al pasar al lado de una ventana abierta, Malva oyó el ruido de los surtidores del gran estanque, que ya empezaban a brotar, y más lejos, bajo el quiosco, a los músicos ensayando serenatas. Sus notas se elevaban en la calidez de la noche y se entremezclaban con el perfume de los jazmines.
Malva notaba la vibración de la Ciudadela y, más allá de las murallas, de toda Galnicia presa de una fiebre entusiasta. Ella era la principal afectada por la fiesta que se anunciaba, y sin embargo no sentía gozo alguno. A decir verdad, tenía otra cosa en la cabeza.
Hoy Alice quería que hiciera una playa del tipo que solía gustarle a él, una «playa Paul», con marea baja y la arena firme y húmeda, que cubriese desde la orilla y hubiera olas verdes inmensas, como soldados curtidos en mil batallas avanzando en formación. ¡Qué familiar le resultaba aquello de querer lo que él quería! Eso no había cambiado.¡Mucha suerte y a participar! ¿A qué libro pertenece este fragmento?
En una ocasión, Paul le dijo que la playa era como él porque cambiaba todos los días pero nunca llegaba a ninguna parte, y recordaba haber pensado después que una persona normal habría empezado diciendo que él era como la playa.
Intento abrir la ventana, pero al ver que es inútil, contemplo el paisaje. el sol está empezando a teñir el cielo de tonos amarillentos y rosados y en el jardín hay miles de flores. fuentes borboteantes. el césped está cortado alternando franjas de color verde claro con otras más oscuras. Cerca de la casa veo una zona rodeada de setos y en el centro una piscina con el agua de un extraño color cerúleo. es como el paraíso botánico que mi madre imaginaba cuando plantaba lirios en el jardín. Crecían sanos y exuberantes, pese a la suciedad y el polvo. La única época en que hubo f lores en nuestro vecindario fue cuando mamá vivía. ahora sólo hay esos claveles mustios que venden en la ciudad, teñidos de rosa y rojo para el día de San Valentín, y las rosas rojas de aspecto gomoso o reseco de las ventanas. al igual que los seres humanos, no son sino réplicas químicas de lo que deberían ser.
Fuera, los jardineros terminaban de recortar los setos y colgaban farolillos en las ramas de los olivos. Al pasar al lado de una ventana abierta, Malva oyó el ruido de los surtidores del gran estanque, que ya empezaban a brotar, y más lejos, bajo el quiosco, a los músicos ensayando serenatas. Sus notas se elevaban en la calidez de la noche y se entremezclaban con el perfume de los jazmines.Ya sabéis a que libro pertenece este fragmento, ¿a que sí? Pues no lo sé, ya que (una pequeña pista) yo nunca lo he leído (¡vaya pista! xd).. Un besazo a todos/as!
Malva notaba la vibración de la Ciudadela y, más allá de las murallas, de toda Galnicia presa de una fiebre entusiasta. Ella era la principal afectada por la fiesta que se anunciaba, y sin embargo no sentía gozo alguno. A decir verdad, tenía otra cosa en la cabeza.
Los Medianos eran los niños de edades comprendidas entre seis y doce años. De vez en cuando llegaba alguno nuevo, y en lugar de llorar solía permanecer en silencio y ensimismado. Los Medianos aprendían rápido el funcionamiento de la vida institucional, entendían enseguidaque allí no se toleraban las lágrimas ni los berrinches y que no valía la pena exponerse a una paliza. Sin embargo, aunque fueran más fáciles de manejar que los Pequeños, planteaban una serie de problemas específicos. Como llegaban ya mayores, como habían vivido mucho tiempo con sus padres, a menudo albergaban ideas muy nocivas.
Algunos ponían en tela de juicio las clases de Ciencia y Naturaleza; otros, como Sheila, alimentaban secretamente la creencia de que tarde o temprano sus padres irían a buscarlos. A veces los Medianos podían ser muy obtusos, hasta el punto de negarse a aceptar que tenían mucha suerte de estar en Grange Hall.
Intento abrir la ventana, pero al ver que es inútil, contemplo el paisaje. el sol está empezando a teñir el cielo de tonos amarillentos y rosados y en el jardín hay miles de flores. fuentes borboteantes. el césped está cortado alternando franjas de color verde claro con otras más oscuras. Cerca de la casa veo una zona rodeada de setos y en el centro una piscina con el agua de un extraño color cerúleo. es como el paraíso botánico que mi madre imaginaba cuando plantaba lirios en el jardín. Crecían sanos y exuberantes, pese a la suciedad y el polvo. La única época en que hubo f lores en nuestro vecindario fue cuando mamá vivía. ahora sólo hay esos claveles mustios que venden en la ciudad, teñidos de rosa y rojo para el día de San Valentín, y las rosas rojas de aspecto gomoso o reseco de las ventanas. al igual que los seres humanos, no son sino réplicas químicas de lo que deberían ser.
Mamá volvió a chasquear la lengua, sonido que acompañó con un movimiento de cabeza y ajuste de domingas. Un espectáculo nada agradable. Pensé que semejante situación acabaría por incomodar al agente y que le diría a mi madre:
«¡Entre y póngase algo de ropa, señora!» Pero no, arremetió contra mí.
—Esta cosa ha tenido a sus vecinos encerrados en el invernadero durante una hora, y cuando finalmente han conseguido entrar en casa, ha empezado a reunir a sus caniches como si fueran ovejas.
—Normal, le gusta mucho. Qué quiere, tiene sangre de gato salvaje escocés. A veces siente la llamada de la naturaleza y...
—Deberían cuidar mejor de él.
Los Medianos eran los niños de edades comprendidas entre seis y doce años. De vez en cuando llegaba alguno nuevo, y en lugar de llorar solía permanecer en silencio y ensimismado. Los Medianos aprendían rápido el funcionamiento de la vida institucional, entendían enseguidaque allí no se toleraban las lágrimas ni los berrinches y que no valía la pena exponerse a una paliza. Sin embargo, aunque fueran más fáciles de manejar que los Pequeños, planteaban una serie de problemas específicos. Como llegaban ya mayores, como habían vivido mucho tiempo con sus padres, a menudo albergaban ideas muy nocivas.
Algunos ponían en tela de juicio las clases de Ciencia y Naturaleza; otros, como Sheila, alimentaban secretamente la creencia de que tarde o temprano sus padres irían a buscarlos. A veces los Medianos podían ser muy obtusos, hasta el punto de negarse a aceptar que tenían mucha suerte de estar en Grange Hall.
—Me rindo —anunció.
—¡Ha ganado Madre! —exclamaron sus hijas.
Shigeko corrió hacia Kaede con una toalla.
—Para la vencedora —le dijo inclinando la cabeza y ofreciéndole el paño con ambas manos.
—Demos gracias a que estamos en tiempos de paz —observó la señora Otori con una sonrisa, mientras se secaba el rostro—.
Vuestro padre ha aprendido las artes de la diplomacia, y ya no necesita luchar para sobrevivir.
—Por lo menos, he conseguido entrar en calor —repuso Takeo, y después realizó una seña a uno de los guardias que habían estado observando desde el jardín para que recogiera las armas.
—Permítenos luchar contra ti, Padre —suplicó Miki, la menor de las gemelas. Se encaminó al borde de la veranda y extendió los brazos en dirección al soldado. Al entregarle el palo de madera, éste tuvo especial cuidado en no mirar o rozar a la niña.
Mamá volvió a chasquear la lengua, sonido que acompañó con un movimiento de cabeza y ajuste de domingas. Un espectáculo nada agradable. Pensé que semejante situación acabaría por incomodar al agente y que le diría a mi madre:Mucha suerte en este juego y que participéis y adinivéis de que libro se trata.. =) Saludoos!!
«¡Entre y póngase algo de ropa, señora!» Pero no, arremetió contra mí.
—Esta cosa ha tenido a sus vecinos encerrados en el invernadero durante una hora, y cuando finalmente han conseguido entrar en casa, ha empezado a reunir a sus caniches como si fueran ovejas.
—Normal, le gusta mucho. Qué quiere, tiene sangre de gato salvaje escocés. A veces siente la llamada de la naturaleza y...
—Deberían cuidar mejor de él.
Al principio no nos hablamos. Yo estaba avergonzada y asustada y no quería que se me notara. Nos metieron en la clase de apoyo de Matemáticas, la que tiene las paredes de cristal. Nos quedamos ahí, mirando hacia el exterior como animales en el zoo, esperando a que vinieran nuestros padres.
Aquel día habían repartido en la clase de Ciencias Naturales retoños de sauce llorón en macetas de plástico. Se supone que teníamos que cuidarlos y estudiarlos todo el año. Recuerdo que estábamos sentadas cada una en un pupitre con nuestra planta delante. Polly no dejaba de mirar la suya para ver si la tierra estaba demasiado seca. Canturreaba.
—Me rindo —anunció.
—¡Ha ganado Madre! —exclamaron sus hijas.
Shigeko corrió hacia Kaede con una toalla.
—Para la vencedora —le dijo inclinando la cabeza y ofreciéndole el paño con ambas manos.
—Demos gracias a que estamos en tiempos de paz —observó la señora Otori con una sonrisa, mientras se secaba el rostro—.
Vuestro padre ha aprendido las artes de la diplomacia, y ya no necesita luchar para sobrevivir.
—Por lo menos, he conseguido entrar en calor —repuso Takeo, y después realizó una seña a uno de los guardias que habían estado observando desde el jardín para que recogiera las armas.
—Permítenos luchar contra ti, Padre —suplicó Miki, la menor de las gemelas. Se encaminó al borde de la veranda y extendió los brazos en dirección al soldado. Al entregarle el palo de madera, éste tuvo especial cuidado en no mirar o rozar a la niña.